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Llenos, vacíos y paisaje
B11 propone una arquitectura residencial donde la relación con el exterior se construye a partir de una composición de llenos, vacíos y expansiones. A pocos metros de la costa, el edificio trabaja con las condiciones propias del clima marplatense —viento, sombra, frío y variaciones de luz— para transformar balcones y terrazas en espacios exteriores protegidos y utilizables.
El proyecto organiza su identidad desde una envolvente profunda y dinámica, capaz de vincular vivienda, ciudad y paisaje. Los desplazamientos, filtros y alternancias permiten construir una presencia urbana reconocible, sin resignar privacidad ni calidad doméstica.
El frente como espesor habitable
El frente del edificio se organiza mediante balcones y terrazas que se desplazan entre sí, generando una lectura de profundidad y movimiento. Esta alternancia permite que cada unidad construya un ámbito exterior propio, favoreciendo una relación más cuidada entre vecinos, calle y paisaje.
Las expansiones no se presentan como elementos agregados, sino como parte constitutiva de la arquitectura. Sus planos laterales, antepechos, barandas y cubiertas generan sombra, reparo y cierto cobijo, habilitando un uso más frecuente de estos espacios exteriores frente a las condiciones variables del clima costero.
Acceso y ciudad
La planta baja propone una llegada amplia y espacial. El acceso se construye a partir de un vacío de escala urbana que genera profundidad, apertura visual y una transición clara entre la vereda, el hall y el interior del edificio.
La relación entre llenos, vacíos, vegetación y planos de sombra transforma el ingreso en una experiencia de llegada. El edificio incorpora presencia y actividad al nivel de la calle, construyendo un vínculo más amable entre arquitectura y ciudad.
Luz y ventilación
Los patios incorporados en la organización de las plantas acompañan la calidad ambiental de las unidades, favoreciendo el ingreso de luz natural y la ventilación cruzada.
Estos vacíos cumplen un rol preciso dentro del funcionamiento del edificio: permiten que los interiores respiren, mejoran las condiciones de uso cotidiano y complementan la relación principal que las viviendas establecen con sus expansiones exteriores.
Materialidad y atmósfera
La materialidad refuerza la identidad del proyecto mediante una combinación de planos claros, hormigón visto, barandas metálicas y vegetación. El conjunto construye una imagen contemporánea donde solidez, liviandad y textura conviven, acompañando la relación entre arquitectura, clima y vida cotidiana.
Paisaje compartido
El remate del edificio, con quincho y terraza, incorpora una dimensión colectiva del paisaje. En altura, el espacio común se convierte en un ámbito de encuentro, expansión y contemplación, donde la ciudad y la costa forman parte de la vida compartida del edificio.
B11 propone una forma de habitar la costa desde la densidad, donde la composición de llenos y vacíos, el reparo de las terrazas, la calidad del acceso y la presencia del paisaje construyen una experiencia residencial abierta, protegida y contemporánea.