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Casa Natural se despliega íntegramente en planta baja, estableciendo una secuencia de cuatro patios: frontal, acceso, central y fondo. Esta disposición genera una planta porosa que dialoga constantemente con la luz a lo largo del día. La casa, aunque inserta en un entorno urbano, se abstrae en blanco puro, enmarcando el paisaje y diluyendo los límites entre interior y exterior. Cada patio no solo aporta luz y ventilación, sino que establece un vínculo íntimo con la naturaleza circundante. La simplicidad constructiva se traduce en una experiencia donde la arquitectura se disuelve en el paisaje, permitiendo que la naturaleza sea el hilo conductor de la experiencia cotidiana.